lunes, 14 de octubre de 2013

Las Estaciones de la Vida




Un precioso cuento taoísta que nos transporta a un mundo de iconografía oriental, en el que las puertas aisladas en el vacío, el agua en todas sus formas, los árboles y los animales enmarcan la historia de un aprendizaje que se desarrolla en las cuatro estaciones de la vida y cuyo mensaje es muy claro:
el deseo de posesión lleva en sí mismo la destrucción de lo que más quieres.
Nadie es inmune al poder de las estaciones ni a su ciclo anual de nacimiento, crecimiento y decaimiento.
Ni siquiera los dos monjes que comparten una ermita flotante rodeada de montañas.
A la vez que las estaciones se suceden, todos y cada uno de los aspectos de su vida son infundidos y vividos muy intensamente.
Esto les hará experimentar momentos de gran espiritualidad y misticismo y otros más movidos y trágicos.
Ellos, al igual que todo ser humano, son incapaces de evitar los avatares de la vida, los deseos, el sufrimiento y las pasiones.
Bajo la atenta mirada del monje anciano, uno mucho más joven experimenta la pérdida de la inocencia, con la llegada de una mujer a su particular mundo de paz y tranquilidad.
La mujer despertará en el joven sentimientos hasta ahora totalmente desconocidos como el amor, los celos, la obsesión, el precio de la salvación y la sabiduría obtenida a través de la experiencia.

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