lunes, 30 de mayo de 2022

Y En Eso Estamos



Hace unos cuatro mil quinientos millones de años, año más, año menos, una estrella enana escupió un planeta, que actualmente responde al nombre de Tierra.

Hace unos cuatro mil doscientos millones de años, la primera célula bebió el caldo del mar, y le gustó, y se duplicó para tener a quién convidar el trago.

Hace unos cuatro millones y pico de años, la mujer y el hombre, casi monos todavía, se alzaron sobre sus patas y se abrazaron, y por primera vez tuvieron la alegría y el pánico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso.

Hace unos cuatrocientos cincuenta mil años, la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego, que los ayudó a pelear contra el miedo y el frío.

Hace unos trescientos mil años, la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras, y creyeron que podían entenderse.

Y en eso estamos, todavía: queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras.

 

Eduardo Galeano


domingo, 29 de mayo de 2022

Yo No Vuelvo


Perdóname, pero yo no vuelvo a dónde me han tratado mal, a dónde no les importó si me iba o me quedaba.

Yo no vuelvo a dónde me sentí frío, ignorado o maltratado, yo no vuelvo a dónde me utilizaron cuál bufón, a dónde nunca les importó si lloraba o reía, si caminaba o corría.

Dónde nunca notaron mis sacrificios y mis esfuerzos.

Perdóname, pero nunca vuelvo a dónde se necesita rogar atención, lo hago por amor a mí, porque no es necesario que te rompan una segunda vez para poder aprender, porque no hay necesidad que hagan leña de mí, (árbol caído).

Porque no tengo necesidad de quedar en ruinas para volverme a reconstruir.

Por eso yo no vuelvo, por eso no creo en las segundas oportunidades, porque si en verdad hay amor, no hay necesidad de fallar, de herir, de abrir nuevas heridas y romper ilusiones.

Yo no vuelvo a dónde antes me tuvieron y nunca me valoraron.

 

Historias de un Poeta Enamorado.

Los lazos no siempre son de Sangre.

Créditos a su Autor.

Imágen de Internet.

 

viernes, 27 de mayo de 2022

Desedúcate

 
Desedúcate, sé humilde, sé simple. 

Inclínate ante la grandeza de una flor, de una nube, de un insecto. 

No seas nada. 

No seas nadie. 

Sé literalmente una nada. 

Y cuando estés completamente vacío, el recipiente se puede llenar de todo lo que realmente sos de verdad. 

¿Quién puede herir a un ego que ya está vacío? 

En ese momento ya sos invencible, ilimitado, eterno...

 

Nikos Kazantzakis

jueves, 26 de mayo de 2022

Las Hojas No Caen, Se Sueltan….

Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.

Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse.

Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.

La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.

La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.

Cada hoja al aire me está susurrando al oído del alma ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!

Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad.

Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.

Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.

Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.

Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido…

Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.

Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.

Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia conciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.

Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.

 

Texto original de José María Toro.

 

miércoles, 25 de mayo de 2022

Yo Soy Una Persona De La Tercera Edad


 

 

 

 

 

 

 

 

Yo soy una persona de la tercera edad y ¿sabes qué?

Me siento muy orgulloso, he recorrido caminos que a ti te faltan recorrer, cada arruga de mi cuerpo es una experiencia vivida…

Y lo único que te pido es ‘respeto’.

¿Sabes por qué?

Yo también fui joven, yo también tuve tu edad y tú también llegarás a esta edad, por lo que te pido paciencia y respeto, que es exactamente lo mismo que tú pedirás en unos años.