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jueves, 2 de febrero de 2023

Si Encuentras Una Persona Sabia

Si encuentras una persona sabia que indica tus faltas y te llama la atención sobre las mismas, debes acercarte a ella.

En su compañía todo será para bien, y avanzarás en el Sendero Espiritual.

Permítele que te aconseje, que te instruya y también que te impida cometer malas acciones.

Nunca tomes por amigo a un malvado, ni a una persona mezquina o miserable.

Elige a tus amigos entre los hombres de bien, entre los más nobles y bondadosos.

 Buda


 

sábado, 17 de diciembre de 2022

Un Hombre Pobre Le Preguntó Al Buda

 Un hombre pobre le preguntó al Buda:

“¿Por qué soy tan pobre?”

Buda dijo:

“No aprendes a dar.”

Así que el hombre pobre dijo :

“¿Y si no tengo nada que dar?”

Buda respondió:

“Tienes algunas pocas cosas,

Tu rostro: que puede dar una sonrisa;

Boca: puedes elogiar o consolar a otros;

Corazón : puede abrirse a los demás, estar presente y dar apoyo con tu energía;

Ojos: con los que puedes mirar a otros con ojos de bondad;

Cuerpo: que puede ser utilizado para ayudar a los demás, hacer equipo con ellos y hacerles sentir que estando a su lado todo irá mejor.”

Así que, en realidad, no somos pobres, la pobreza de espíritu es la verdadera pobreza que se refleja en el exterior...

 

viernes, 26 de febrero de 2021

Los Tres Venenos Del Alma


 

 

 

 

 

 

Buda explicaba que había tres cosas que envenenaban el alma y son:

‘El Apego’ ‘El Rechazo’ ‘La ignorancia’

El Apego
Nos lleva al aferramiento, a creernos dueños de las cosas y de las personas, de los grupos de trabajo, de los amigos, de los hijos, de la pareja, hasta de los lugares por donde andamos.

Así funciona nuestra mente.

Así aferrándonos a todo.

El apego genera celos, agresiones a los demás por creer que nos van a quitar lo que creemos que es nuestro, porque en realidad, nada nos pertenece, ni siquiera somos dueños de nuestro cuerpo, porque hemos de dejarlo atrás en el momento de la muerte.
El apego es fuente de sufrimiento porque desoímos la 1ra Gran Noble Verdad:
Todo Es Impermanente.

Y si las cosas son impermanentes

¿Qué sentido tiene que nos aferremos a algo que estamos seguros que se va a ir?

Ejemplo: Un matrimonio que terminó hace tiempo los hace sufrir por años.

Tan solo hay que aceptar que las personas tienen derecho a cambiar de opinión.

Como a nosotros mismos: tal vez antes no nos gustaba algo y ahora si nos gusta, y lo contamos con asombro cuando hablamos con los amigos.

Decimos: A mí antes no me gustaba la pizza, y ahora me encanta.

Pues sí, la gente cambia en todo, actitudes, gustos, actividades, opiniones y el amor no es para siempre en algunos.

Cuando se le sugiere a la persona que deje ir aquello que nunca fue suyo el sentimiento de bienestar es indescriptible.
El apego es la principal fuente de sufrimiento y seguiremos analizándolo.

El Rechazo

Que lleva a la rabia y al odio.

Querer que algo no exista, querer apartar algo de nuestra vida es inútil, porque hagas lo que hagas eso que te molesta va a estar ahí.

Tal vez nos moleste ese vecino, pero lejos de entrar en conflicto con esa persona, lo que debemos hacer es averiguar.

¿Por qué te causa tanta molestia?

¿Qué cosas estas proyectando en él que son tuyas?

Y esas cosas tuyas no las puedes eliminar, vas a tener que aprender a convivir con ellas.
El rechazo es la otra fuente de infinito sufrimiento.

La ignorancia
Desconocer las leyes universales.

Desconocer que si haces daño, ese daño que haces de alguna manera va a volver a ti mismo.

Ignorar la ley del karma, ignorar los tres venenos del alma, y en general no conocer las enseñanzas, constituyen un veneno muy poderoso.

Mucha gente piensa:

Como aquel sujeto me cae mal, le voy a hacer daño, en realidad está firmando su propia sentencia.

Ese daño que hace lo va a recibir indefectiblemente.

Lo mejor siempre es mantenerse ecuánime y ofrecer buenas acciones a los demás.

martes, 29 de septiembre de 2020

Los Sabios

Los sabios no son aquellos a los que quiere todo el mundo, sino los que hablan y viven la verdad; ese es el motivo de que no gusten a todos, sino de que gusten a los buenos, y disgusten a los malos.
Los sabios son maestros de sí mismos, no los conmueven las opiniones de los demás, tienen la mente clara, son pacíficos, tienen principios, son independientes y están libres de compulsiones.

 

Buda

miércoles, 8 de enero de 2020

Ananda Y El Cuenco De Agua


En un caluroso día de verano, Siddhartha Gautama estaba atravesando un bosque junto a su principal discípulo, Ananda.
Sediento, el Buda se dirigió a su acompañante:
-Ananda, hace algo más de una hora cruzamos un arroyo. Por favor, toma mi cuenco y tráeme un poco de agua. Me siento muy cansado — el Buda había envejecido.
Así lo hizo Ananda.
Deshizo sus pasos, pero cuando llegó al arroyo, acababan de cruzarlo unas carretas tiradas por bueyes que habían removido las hojas muertas y el cieno, enturbiado el agua y convirtiéndolo en un lodazal.
Esta agua ya no se podía beber; estaba demasiado sucia.
Así que Ananda regresó junto a su maestro, con el cuenco vacío.
-Tendrás que esperar un poco — dijo Ananda —. Iré por delante. He oído que a sólo cuatro o cinco kilómetros de aquí hay un gran río. Traeré el agua de allí.
Pero Buda insistió:
-Regresa y tráeme el agua de ese arroyo.
Ananda quedó perplejo, no podía entender la insistencia, pero si su maestro lo solicitaba, él, como discípulo, debía obedecer.
Así que volvió a tomar el cuenco en sus manos y se dispuso a iniciar el camino de regreso al arroyo.
-Y no regreses si el agua sigue estando sucia — dijo Buda —. No hagas nada, no te metas en el arroyo. Simplemente siéntate en la orilla en silencio y observa. Antes o después el agua volverá a aclararse, y entonces podrás llenar el cuenco.
Molesto, Ananda volvió hasta allí, descubriendo que su maestro tenía razón. Aunque aún seguía algo turbia, el agua estaba visiblemente más clara.
De modo que se sentó en la orilla, observando pacientemente el flujo del río.
Poco a poco, el agua se tornó cristalina.
Ananda tomó el cuenco y lo llenó de agua, y mientras lo hacía, comprendió que había un mensaje en todo esto.
Ahora podía comprender.
Rebosante de júbilo, Ananda regresó bailando hasta donde estaba Buda, entregándole el cuenco y postrándose a los pies de su maestro para darle las gracias.
-Soy yo quien debería darte las gracias, me has traído el agua — dijo Buda.
-Volví enojado al río — contestó Ananda —, pero sentado en la orilla, he visto como mi mente se aclaraba, al igual que el agua del arroyo. Si hubiera entrado en la corriente, se habría enturbiado de nuevo. Si salto dentro de la mente, genero confusión, empiezan a aparecer problemas. He comprendido que puedo sentarme en la orilla de mi mente, observando todo lo que arrastra: sus hojas muertas, sus dolores, sus heridas, sus deseos… Despreocupado y atento, me sentaré en la orilla y esperaré hasta que se aclare. Por eso, maestro, yo te doy las gracias.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Imita Acciones, No Apariencias

En la literatura Zen se cuenta la siguiente historia acerca de Huai-jang cuando éste iniciaba al que sería su sucesor, Ma-tsu, que entonces estaba practicando la meditación en posición de sentado:

Preguntó Huai-jang:

-Su Reverencia. ¿Qué objeto tiene meditar sentado?

-Convertirse en un Buda.

Contestó Ma-tsu.

Entonces Huai-jang tomó una baldosa y comenzó a pulirla sobre una roca.

-¿Qué hace usted, maestro?

Preguntó Ma-tsu.

-La estoy puliendo para hacer un espejo.

Dijo Huai-jang.

-¿Y cómo va a hacer que una baldosa pulida se convierta en un espejo?

-¿Y cómo va a hacer que meditando sentado se convierta en Buda?

viernes, 27 de abril de 2018

Cuando Dejes De Aferrarte

Cuando dejes de aferrarte y dejes que las cosas sean como son, serás libre, incluso del nacimiento y la muerte. Lo transformaras todo. Poseerás poderes espirituales (ver todas las formas, oír todos los sonidos, conocer los pensamientos de otros, conocer tus existencias previas de ti mismo y de otros, estar en cualquier lado y hacer cualquier cosa, y conocer en final del renacimiento), dondequiera que estés estarás en paz. 

  Bodidarma