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jueves, 1 de junio de 2023

El Ratón Y El Mago

Había un ratón que estaba siempre angustiado porque tenía miedo del gato.

Un mago se compadeció́ de él y lo convirtió́… en un gato.

Pero entonces, empezó́ a sentir miedo del perro.

De modo que el mago, lo convirtió́ en perro.

Luego empezó́ a sentir miedo de la pantera, y el mago lo convirtió́ en pantera.

Con lo cual comenzó́ a temer al cazador.

Llegado a este punto, el mago se dio por vencido y volvió́ a convertirlo en ratón, diciéndole:

‘Nada de lo que haga por ti va a servirte de ayuda, porque siempre tendrás el corazón de un ratón.’

 

“Por mucho que se disfrace, la cobardía siempre será́ cobardía” Creo que este cuento "El mago y el ratón" no solamente es acerca del temor. Creo que también hace referencia a la codicia del ser humano, de la sociedad, porque muchas personas no están contentas con su estado y piensan que cambiar "de cuerpo" va a solucionar sus problemas. No, pero la verdad sí hay un problema, está en su corazón, en su mente, en sus acciones. Más allá́ de las circunstancias prevalece la esencia, fortalezcámonos desde dentro a través del amor y la armonía, empecemos por amarnos y amar a quienes están a nuestro alrededor, ver lo bueno que existe en el otro y todo lo demás vendrá́ por añadidura. Mientras más personas seamos actuando con amor y armonía, mejor será́ nuestra comunidad y nuestro mundo.

 

 


 

martes, 2 de agosto de 2022

Era La Habitante Incómoda Del Pueblo



La miraban caminar entre los árboles, haciendo crujir la hojarasca igual que cereal entre los dientes.

La veían salir de su choza todas las mañanas, con un vestido blanco y pulcro que la hacía parecer una paloma gigante, acompañado de un velo igual de blanco sobre la cabeza, como la punta nevada de una montaña. Siempre llevaba un muñeco en el regazo, al cual arrullaba como si estuviera vivo.

Era la habitante incómoda del pueblo, la vecina a la que le achacaban cualquier rareza o fatalidad ocurrida en el lugar. Los adultos evitaban pasar por su choza y los niños acudían a los alrededores para demostrar su valentía. Nadie le hablaba, pero todos creían saber la verdad sobre ella.

Contaban que se volvió loca y que hasta la fecha le seguía llorando a un niño que jamás pudo nacer. Contaban que su soledad dolía solo de acercarte, por eso nadie lo hacía; hasta que una fría mañana una niña audaz le demostró a sus amigos que no tenía miedo. Abordó a la mujer de blanco mientras deambulaba y le habló con tono impertinente.

—¿Por qué sacas a pasear ese muñeco? Sabes que no está vivo, ¿verdad?

Una voz infantil respondió a su pregunta.

—Soy yo quien la saca a pasear a ella, y es ella quien ya no está viva.

Entonces, tanto el velo como el vestido se desplomaron hacia el suelo, mostrando que ningún cuerpo habitaba debajo.

La niña salió corriendo despavorida mientras el muñeco lloraba tristemente.

Santiago Pedraza

Foto: Christopher Mckenney

 

lunes, 1 de agosto de 2022

Microcuento

 Una vez decidí dar un paseo debajo de mi cama para preguntarles a los monstruos de mi infancia por qué ya no me visitaban por las noches como antes.

Cuando finalmente los encontré, les dije:

‘Viejos amigos, ¿cómo están? ¿Por qué ya no me visitan?’

‘¡Shhhhhh! Se supone que ya no debes hablarnos. Ya no eres un niño, ahora eres adulto.’

Me secaron las lágrimas que se desbordaban de mis ojos y se despidieron diciendo:

‘Te tocará duro a partir de ahora, porque los monstruos más feroces estarán haciendo ruido dentro de ti.

 

Luís Alberto Padilla Pardo

viernes, 8 de julio de 2022

Serás Feliz Cuando Te Canses

¿Cuándo conseguiré ser feliz? –preguntó la mujer insatisfecha a la más anciana del valle.

Cuando te canses –le respondió esta sin pensárselo, mientras continuaba arando su huerto.

La mujer la miró muy sorprendida, sin comprender sus palabras.

Cuando te canses de preocuparte por el mañana, cuando te canses de compararte con otros – prosiguió la anciana sonriéndole con simpatía.

Cuando te canses de recordar lo que pasó, lo que se fue de tu vida y lo que pudo haber sido.

Cuando te canses de querer ser diferente, de mirar con lupa lo que te falta.

Cuando te canses de resistirte, de batallar contigo misma y empieces a seguir los deseos de tu alma para dejar de sentirte frustrada – asintió.

Igual que la Semilla se abre paso con fuerza a través de la tierra, cuando te canses nacerá en tu interior una decisión inquebrantable: la de ‘elegir ser feliz por encima de cualquier otra posibilidad, como la Semilla elige la Vida’.

 

Crédito a quien corresponda

viernes, 10 de junio de 2022

El Clavo

Nasrudin, tras haber sufrido los reveses de la fortuna, se ve con la obligación de vender la casa que heredara de su padre. Aprovechándose de la situación, un hombre sin escrúpulos le propone un precio irrisorio. Nasrudin se da perfecta cuenta de que se las tiene que ver con un ladrón, pero acepta poniendo una pequeña condición:

¿Cuál?

¡Cómo puede usted ver, en esta pared hay un clavo!… Este clavo fue de mi padre quien lo puso y es el único recuerdo que me queda de él. Le vendo esta casa, pero deseo seguir siendo propietario del clavo. ¡Si está conforme con esta condición, acepto su oferta!… ¡Tendré evidentemente, derecho a colgar de él todo lo que me plazca!

El comprador se tranquiliza pensando que un clavo en una casa no es gran cosa. Le pregunta a Nasrudin :

¿Vendrá usted a menudo?

No, no, a menudo no…

No viendo ningún problema el comprador aceptó la cláusula, firman el contrato de venta ante notario en el que se específica que Nasrudin es el propietario del clavo y que puede hacer lo quiera con él. El nuevo propietario toma posesión del lugar y se instala en él con toda su familia hasta que un buen día se presentó Nasrudin.

¿Puedo ver mi clavo?

¡Por supuesto! ¡Pase! – responde cordialmente el propietario.

Nasrudin entra y se recoge profundamente delante del clavo y luego vuelve a irse.

Algunos días más tarde, regresa con un pequeño cuadro en el que hay la foto de su padre.

¿Puedo ver mi clavo?

El propietario le deja entrar y Nasrudin cuelga el cuadro (cláusula obliga)

La vez siguiente, llega con un manto y una túnica.

Estas son ropas que pertenecieron a mi padre. ¡Quisiera colgarlas en mi clavo! – Le dice al propietario ligeramente irritado.

Pero, un buen día, Nasrudin se presenta ante la puerta arrastrando detrás de sí el cadáver de una vaca. El comprador, estupefacto, le pregunta:

Pero ¿qué viene hacer aquí con ese cadáver?

¡Está claro, vengo a colgarlo en mi clavo!…

Cosa que hace al instante, sordo a las súplicas del comprador estupefacto. La policía, llamada al lugar del litigio, le da la razón a Nasrudin a la vista del contrato. El cadáver empieza a pudrirse para gran desesperación del imponente propietario. Al cabo de un cierto tiempo, Nasrudin vuelve con otro cadáver que cuelga del mismo clavo. La pestilencia es tal que el propietario se ve obligado a huir del lugar. Y así fue como Nasrudin recuperó su casa.

La más pequeña concesión es un clavo en la propia casa. Es en esto en lo que el intelecto puede ayudarnos. Su papel no es otro que el de velar con atención constante para que nadie venga a nuestro universo a poner clavos que no nos corresponden.

Cada experiencia, cada cosa que aceptamos y que no nos corresponde equivale a dejar entrar el cadáver de la vaca en nuestra propia casa.