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lunes, 30 de marzo de 2020

La Enfernedad, El Remedio y La Cura


Ibn Sina (980-1037), médico y filósofo persa, 
y padre de la medicina moderna, escribió:
'La imaginación es la mitad de la enfermedad; 
la tranquilidad es la mitad del remedio; 
y la paciencia es el comienzo de la cura'

domingo, 29 de marzo de 2020

Cuarentena


“Capitán”, el chico está preocupado y muy agitado debido a la cuarentena que nos han impuesto en el puerto.
“¿Que te inquieta chico?
¿No tienes bastante comida?
¿No duermes bastante?”
“No es eso, capitán, no soporto no poder bajar a tierra y no poder abrazar a mi familia”.
“¿Y si te dejaran bajar y estuvieras contagioso, soportarías la culpa de infectar a alguien que no puede aguantar la enfermedad?”
“No me lo perdonaría nunca, aún si para mí han inventado esta peste”
“Puede ser. ¿Pero si no fuese así?”
“Entiendo lo que queréis decir, pero me siento privado de la libertad capitán, me han privado de algo.”
“Y tu prívate aún de algo más”
“¿Me estáis tomando el pelo?”
“En absoluto. Si te privas de algo sin responder de manera adecuada, has perdido.”
“Entonces, según usted si me quitan algo, ¿para vencer debo quitarme alguna cosa más por mí mismo?”
“Así es. Lo hice en la cuarentena hace 7 años.”
“Y que es lo que os quitaste?”
“Tenía que esperar más de 20 días sobre el barco. Eran meses en los que esperaba llegar al puerto y gozar de la primavera a tierra. Hubo una epidemia. Nos vetaron bajar a Port April. Los primeros días fueron duros. Me sentía como vosotros. Luego empecé a contestar a aquellas imposiciones no utilizando la lógica. Sabía que tras 21 días de este comportamiento se crea una costumbre, y en vez de lamentarme y crear costumbres desastrosas, empecé a portarme de manera diferente a todos los demás. Antes empecé a reflexionar sobre aquellos que tienen muchas privaciones cada día de su miserable vida y luego, decidí vencer.
Empecé con el alimento. Me impuse comer la mitad de cuanto comía habitualmente, luego empecé a seleccionar los alimentos más digeribles, para que no se sobrecargase mi cuerpo. Pasé a nutrirme de alimentos que, por tradición, habían mantenido el hombre en salud.
El paso siguiente fue unir a esto una depuración de pensamientos malsanos y tener cada vez más pensamientos elevados y nobles. Me impuse leer al menos una página cada día de un argumento que no conociera. Me impuse hacer ejercicios sobre el puente del barco. Un viejo hindú me había dicho años antes, que el cuerpo se potenciaba reteniendo el aliento. Me impuse hacer profundas respiraciones completas cada mañana. Creo que mis pulmones nunca habían llegado a tal capacidad y fuerza. Por la tarde era la hora de las oraciones, la hora de dar las gracias a cualquier entidad por no haberme dado el destino, privaciones serias durante toda mi vida.
El hindú me había aconsejado también tener la costumbre de imaginar la luz entrar en mí y hacerme más fuerte. Podía funcionar también hacerlo para la gente querida que estaba lejos y así esta práctica también la integré en mi rutina diaria sobre el barco.
En vez de pensar en todo lo que no podía hacer, pensaba en lo que habría hecho una vez bajara a tierra. Visualizaba las escenas cada día, las vivía intensamente y gozaba de la espera. Todo lo que podemos obtener en seguida, nunca es interesante. La espera sirve para sublimar el deseo y hacerlo más poderoso. Me había privado de alimentos suculentos, de botellas de ron, de imprecaciones y tacos. Me había privado de jugar a las cartas, de dormir mucho, de ociar, de pensar solo en lo que me habían quitado.
“¿Como acabó capitán?”
“Adquirí todas aquellas costumbres nuevas. Me dejaron bajar después de mucho más tiempo del previsto.”
“¿Os privaron de la primavera entonces?”
“Si, aquel año me privaron de la primavera, y de muchas cosas más, pero yo había florecido igualmente, me había llevado la primavera dentro, y nadie nunca más habría podido quitármela”

Del libro rojo de C.G.Jung
Gracias Silvia Lopez
Fuente Kari Mariel

jueves, 26 de marzo de 2020

Puedes Inhalar


... Puedes inhalar una vibración fuerte, similar a los bajos de un piano, o puedes inhalar vibraciones más sutiles que se puedan imaginar que, en este mundo, se encuentran más allá de las ondas sonoras.
Puedes elegir cualquier cosa.
Puedes inhalar la esencia de una flor, de una hierba del mismo modo que hueles su perfume y reconoces la diferencia.
El conocimiento de la respiración es muy vasto; antiguamente pocos lo poseían, pero ha llegado el momento de que el mundo comience a comprender.
Con el ritmo correcto se pueden hacer cosas extraordinarias...
Seamos capaces de concentrarnos en el primer acto de nuestra vida para reconocerlo como un Presente de la Divinidad.

Rashad Field

viernes, 14 de septiembre de 2018

Dejen Que Se Curen





Uno tiene que curarse primero. Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al Universo para que suceda lo que convenga.
Uno primero tiene que curarse. Dejen de mentirle a la gente rota que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas.
La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, y después los ves por ahi sintiendo culpa por no tener los huevos necesarios para salir a bailar y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida.
Termínenla.
La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar.
Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar.
Tienen que dejar de supurar.
Tienen que sanar.
Están lastimados, no son boludos.
No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden.
A veces no se puede viejo, no se puede.
Es que la vida a veces duele.
Duele.
La pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas...
Duele.
Todo eso duele.
Entonces antes de meter las patas en el agua y sacarse una selfie acariciando al perro, tienen que sanar.
Y para sanar hay que saber frenar.
Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar.
Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir.
Córtenla con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento.
Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena con su soledad y sus vacíos.
Respeten.
No sean mentirosos.
Todos sabemos que a veces simplemente no se puede.
No se puede.
Esa gente se está sanando.
Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse.
Eso es la vida.
Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda.
No apuren a la gente.
Dejen que se curen, carajo, y después quizá si.
Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo mas liviano, que pongan las patas donde las quieran poner , que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da.
Pero dejen que la gente se sane.
Dejen que se curen, carajo" 



 Lorena Pronsky.



miércoles, 25 de octubre de 2017

El Truco Del Frasquito En El Congelador



¿Cómo sabes si tu congelador no se descongeló?


¿Has viajado y cuando regresas no estás seguro si hubo un corte en el suministro  eléctrico, pues los relojes eléctricos están fuera de hora?

Y si lo hubo, ¿cuándo y por cuánto tiempo fue? ¿Se habrán descongelado los alimentos del congelador, el freezer, o la heladera? ¿Cómo saberlo?

Como sabemos, puede ser muy peligroso, ya que si perdieron la cadena de frío, se pudieron volver peligrosos de ingerir.

Un ingenioso truco, fácil de imitar, extremadamente útil cuando se sale por viaje un tiempo prolongado.



‘El truco del frasco en el congelador’ es útil para saber si la heladera estuvo desconectada y perdió la cadena de frío.

Nada más fácil, todo lo que necesitas es un frasquito a medio llenar con agua. Mete el frasquito acostado en el congelador, hasta que se haya congelado. Cuando esté congelado, lo colocas parado en su posición normal en el congelador.
De esta forma puedes saber, cuando vuelves, si la comida ha estado congelada todo el tiempo o si se ha descongelado y vuelto a congelar después, mientras estuviste fuera.
Si cuando vuelves el agua está en la base del frasco o el hielo tomó esa posición, significa que descongeló y volvió a congelar, en este caso no es muy seguro comer esos alimentos. Pero si el hielo sigue sobre el costado del frasquito, estamos seguro que no se ha descongelado, así que los alimentos estarán en buen estado.
Es incluso una buena idea dejarla todo el tiempo en el congelador, de esta forma, si en algún momento hay un corte energético, lo vas a saber. Lo principal es siempre la seguridad.
Sencillo, efectivo y barato, así no tienes que tirar comida de forma innecesaria por no saber si se ha descongelado. 

lunes, 16 de octubre de 2017

La Verdadera Felicidad

















La verdadera felicidad es disfrutar del presente, sin dependencia ansiosa del futuro, no para divertirnos con esperanzas o temores pero para descansar satisfecho con lo que tenemos, que es suficiente, porque el que así no quiere nada.
Las mayores bendiciones de la humanidad están dentro de nosotros y a nuestro alcance.
Un hombre sabio está contento con su suerte, lo que sea que pueda ser,
sin desear lo que no tiene.

Seneca