domingo, 30 de enero de 2022

Descansar

Descansar no es solo dormir.

Descansar es, también, parar el reloj, cerrar los ojos volar.

Es mirar el cielo y el mar.

Apreciar cada uno de los paisajes a tu alrededor, aunque no te resulten fascinantes, porque si además de mirar, aprendes a ver, entonces encontrarás en cada paisaje la belleza.

Es pasear por las calles, sentarse en un café y ver la gente pasar.

Descansar no es solo tumbarse, es también dedicar tiempo a las cosas simples.

Descansar es, por un momento liberar tu cuerpo y tu alma de todas las cargas para poder seguir haciendo frente a la vida.

Es amarte lo suficiente para que no te queden dudas de que mereces lo mejor.

Descansar es, saber que no hay nada mejor que lo mutuo, el estar con alguien con quién puedas compartir risas, amor y alegrías.

Descansar es cuando podes desacelerar el paso que te lleva hacia tus metas, porque logras entender que la grandeza no está al final del camino, sino que la grandeza es el camino.

 

Estefanía Talavan

sábado, 29 de enero de 2022

Tengo Mucho Trabajo

Un día una persona subió a la montaña donde se refugiaba una mujer ermitaña que meditaba, y le preguntó:

- ¿Qué haces en tanta soledad?, a lo que ella le respondió:

- Tengo mucho trabajo.

- Y, ¿cómo puedes tener tanto trabajo?, no veo nada por aquí…

- Tengo que entrenar a dos halcones y a dos águilas, tranquilizar a dos conejos, disciplinar a una serpiente, motivar a un burro y domar a un león.

- Y, ¿por dónde andan que no los veo?

- Los tengo dentro.

Los halcones se lanzan sobre todo lo que se me presenta, bueno o malo, tengo que entrenarlos a que se lancen sobre cosas buenas. Son mis ojos.

Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan, tengo que enseñarles a que no hagan daño. Son mis manos.

Los conejos quieren ir donde ellos quieren, no enfrentar situaciones difíciles, tengo que enseñarles a estar tranquilos aunque haya sufrimiento, o tropiezo. Son mis pies.

El burro siempre está cansado, es obstinado, no quiere llevar su carga muchas veces. Es mi cuerpo.

La más difícil de domar es la serpiente. Aunque está encerrada en una fuerte jaula, ella siempre está lista para morder y envenenar a cualquiera que esté cerca. Tengo que disciplinarla. Es mi lengua.

También tengo un león. Ay… qué orgulloso, vanidoso, se cree ser el rey. Tengo que domarlo. Es mi ego.

- Tengo mucho trabajo.

Desconozco el autor


 

jueves, 27 de enero de 2022

Un Cuento Para Explicar La Reencarnación.

“Cuentan que hace mucho tiempo el mar se estrelló contra las rocas de un acantilado y dejó una gota sobre ellas. La gotita, al verse fuera del agua, se sintió muy sola y empezó a llorar. Tan fuerte lloró, que una gaviota que volaba cerca tuvo que descender para ver qué le pasaba.

- ¡No puedo volver al mar! - dijo la gotita.

Extrañada, la gaviota le preguntó: - Cuando estabas en el mar ¿eras solo una gota?

La pequeña se quedó pensando y finalmente respondió que no, que cuando estaba en el mar, era mar porque estaba hecha de agua. - Entonces – continuó la gaviota - ¿Ya no estás hecha de agua?

- ¡Sí! – Insistió la gotita – Pero no estoy en el mar.

– Si dices que estás hecha de agua ¿no está el mar dentro de ti, además de estar fuera? - Preguntó la gaviota.

Entonces la gotita secó sus lágrimas, reflexionó y se sentó tranquilamente sobre la roca dispuesta a contemplar el océano dentro y fuera de ella.

Ahora no se reconocía como una gota... era un trocito de mar que había salido de paseo por la orilla. Al cabo de unas horas, el sol del mediodía se posó sobre su cuerpo y lo evaporó. Pero la gotita, que se había convertido en nube, no se olvidó de que en realidad era un trocito de mar que ahora podía pasear por el cielo.

Luego hizo un poco de frío y la nube se condensó, convirtiéndose de nuevo en gota, que cayó como lluvia en el mar, volviendo de nuevo a su origen feliz y contenta.

Y fue así como la gotita descubrió que a veces el mar sale a pasear por el mundo para refrescar la orilla, para dar de beber a los seres, para regar los campos o para limpiar las ciudades.

Y a partir de entonces, por muchas tareas que realizara, por muchas veces que se evaporara y se condensara, por muchos lugares adonde viajara, ya jamás se olvidó de que el mar estaba en su esencia, y de que, al final de su camino, siempre volvería de regreso a Él.

 

Extracto del libro "50 Cuentos Universales para Sanar tu Vida".

Ediciones Cydonia. Formato físico y digital.


 

miércoles, 26 de enero de 2022

Y Estoy Escribiendo A Oscuras


 Quiero todas esas marcas en mi cuerpo, nosotros somos los países auténticos, no las fronteras trazadas en los mapas con nombres de hombres poderosos.

Sé que vendrás y me llevarás al palacio de los vientos.

Sólo eso he deseado, recorrer un lugar como ese contigo, con nuestros amigos, una tierra sin mapas...

La lámpara se ha apagado...

Y estoy escribiendo a oscuras...

El Jardinero Fiel

 


domingo, 23 de enero de 2022

¿Que No Hay Hombres Buenos?

¿Que no hay hombres buenos?

los hay, los he visto…

son mucho más que morales y correctos,

caminan sin muletas, abriendo senderos entre estigmas

y el “deber ser”.

Vienen cargando facturas de platos que no rompieron,

saliendo de moldes nefastos

pero renunciando a entrar dentro del modelo del rebaño perfecto.

Son revolucionarios,

pero de su propia lucha;

con heridas profundas que a veces sanan a escondidas

porque les fue reprimida la libertad de vulnerarse.

Están cansados de llevar en su alma una aspiradora

que les exige tantos “tanto”.

Los hay, los he visto,

y bajo su coraza, de la que también están hartos,

se encuentra un humano real e imperfecto,

que también sueña

y abunda en ternura;

que también se detiene a escuchar un poema

y al viento;

que cree, que tanto el amor como la conexión

deben ser mutuos.

No quieren tener que llegar conquistando, seduciendo,

pero tampoco quieren acabar huyendo;

creen en el “sin disfraz”,

en la co creación

y en el juntos por siempre;

aunque el “por ahora”

para siempre,

suena bien y es suficiente.

Los hay, los he visto,

están ocupados en su evolución,

en el auto conocerse y sanar;

en no ver a la mujer como un rival

ni menos, ni más…

se alegran del valor de la equidad.

Andan por ahí con alguna canción bajo el brazo,

tal vez un libro,

o un corazón a pedazos.

En sus pupilas se gestan miles de constelaciones

que se encienden cuando aman,

cuando ven a su amor brillar.

Son caos y orden,

son rezo,

sabiduría, universo.

Tal vez tengas la suerte

de toparte a uno de ellos.

 

Tomado de la web