miércoles, 11 de marzo de 2015

La Consciencia


La consciencia es como una hoja de papel en blanco; limpia, inmaculada y capaz de albergar en ella parte de la Eternidad.
No obstante utiliza el lenguaje del mar, que es la constante búsqueda de respuestas, topándose con el cielo, cuyo único lenguaje es el silencio.
Así, el mar debe hacerse cielo si quiere comulgar con el infinito y llegar a descubrir sus secretos. 
Pero, para oír el silencio, primero debemos dejar de prestar atención al sonido de nuestro propio oleaje, y para ello necesitamos hacer que nuestra concentración se vuelva tan fina como sutiles son las palabras del firmamento.
Así, para albergar la Eternidad, debemos hacernos también eternos, y para albergar el Todo, debemos empezar a comprender que, sin ser el Todo, formamos parte de Él y Él de nosotros.

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