jueves, 26 de marzo de 2015

Anillo



Antiguas historias del folklore europeo sostenían que usar anillo en el dedo índice era manifestación de arrogancia y orgullo excesivo.
Usarlo en el dedo mayor denotaba prudencia, dignidad y discreción.
En el dedo anular, amor y afecto.
En el meñique, un espíritu predispuesto.

La costumbre del anillo de bodas es una costumbre universal en los países cristianos.
Aparentemente se habría originado en una tradición romana relacionada con ofrecer seguridades o garantías.

El dedo índice es considerado en algunos países símbolo del Espíritu Santo, por lo que los sacerdotes solían usar un anillo en ese dedo como muestra de su tarea espiritual.
Los anillos episcopales usados por los cardenales y obispos son de oro con una piedra (zafiro los cardenales y amatista los obispos) y se llevan en el tercer dedo de la mano derecha.
El papa usa un anillo similar, usualmente con una esmeralda o rubí.
Un anillo simple de oro es usado por las monjas.

En la antigua Roma, los romanos libres debían usar un anillo de hierro y sólo los senadores y magistrados tenían el jus annuli aurei, derecho a usar anillo de oro.
Los emperadores lo conferían a su gusto y Justiniano extendió luego la costumbre a todos los ciudadanos romanos.

Una leyenda vasca cuenta que uno de los cíclopes regaló a una joven un anillo que hablaba.
Al entregarle tan prodigiosa pieza, le pidió que se casara con él.
La joven se puso el anillo e inmediatamente éste empezó a hablar, diciendo incesantemente:
-"Tú allí y yo aquí".
La niña intentó quitarlo y no pudo por más que lo intentó.
Agobiada por la letanía, se cortó el dedo y lo tiró a un estanque.

La historia fue recogida por los hermanos GRIMM en un cuento titulado "El ladrón y sus hijos" del año 1812.

Luis Melnik



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