martes, 7 de enero de 2014

Más Vale Mantener la Boca cerrada...




El síndrome de la “boca floja”, que parece infectar a muchas personas en los hacinados ambientes urbanos, agota las reservas de energía y puede verdaderamente bajar la resistencia y perjudicar la inmunidad.









En algunas tradiciones asiáticas como la tibetana por ejemplo, a la energía se le suele llamar “habla”. Esto se debe a que al hablar se gasta una tremenda cantidad de aliento y energía, y, a menos que salga en forma de mantras, cánticos u oraciones, el habla suele ser indisciplinada, irregular y muchas veces innecesaria.

Se dice que hace 600 años dijo el maestro del Tao y artista marcial Chang Sang-feng:
             “Olvida las palabras y no se dispersara tu energía”.
El adepto y escritor taoísta Liu I-Ming está de acuerdo cuando dijo:
            “Cuando la boca habla la energía se dispersa”.

A menos que uno tenga algo importante que decir, es siempre mejor tener la boca cerrada, porque la cháchara ociosa y los monólogos maratonianos son como neumáticos pinchados: dejan escapar la energía y se desinflan.

El silencio es una eficaz manera de conservar la energía para usos internos más importantes.
Dice un antiguo adagio chino:
           “La enfermedad entra por la boca y los desastres salen por la boca”.

La primera parte del adagio es evidente, la boca abierta invita a entrar en el organismo a gérmenes, polvo y toxinas que están en el aire; la segunda frase hace alusión al hecho de que a menudo nos creamos nuestros desastres personales por hablar demasiado y sin pensar, ofendiendo a otras personas, revelando cosas que estaban mejor en secreto, causando mala impresión, etc.

De modo que elija las palabras con cuidado, hable en voz baja y no diga más de lo necesario.


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