martes, 18 de octubre de 2016

Miedo A Vivir



Temer a la vida es algo frecuente y a la vez, oculto.

Los que lo sufren, experimentan sentimientos muy profundos que son difíciles de erradicar.

Muchos dejan de tener ilusiones o sueños en la vida, lo que se traduce en “dejar de vivir en vida”.

De esta manera, no intentamos lograr más objetivos, no perseguimos nuestros ideales, no hacemos prácticamente nada diferente.

El temor de avanzar

Lo que quiere decir el hecho de tener “miedo a vivir” es estar quieto en un lugar, sin dar más pasos, no arriesgarse por nada ni nadie, debido al temor que las decisiones nos producen.

También es sinónimo de dejarse llevar en masa hacia un mismo sitio colectivo, no tener pensamientos diferentes para evitar “no encajar”, etc.



El miedo a vivir también es una limitación absoluta que se puede describir como alguien que está mirando el mundo desde una ventana, pero que no sale de su casa para jugar, pasear, amar, hablar, sonreír, etc.

Sólo se queda en ese plano pasivo donde no hay lugar para la acción, la risa, el movimiento, la decisión.

La vida es básicamente alcanzar los sueños que van surgiendo.

Claro que no son los mismos objetivos a los 10, a los 20, a los 30 o a los 70, pero siempre hay metas que se pueden cumplir, aún cuando todo indique lo contrario.

La vida es romper el equilibrio, es efímera, debe tener emociones de todo tipo, sirve para aprovechar las épocas de bonanza y para aprender de las etapas tristes.

Es necesario arriesgar en esta existencia tan corta que tenemos los seres humanos, salir de los muros y las rejas que nos hemos impuesto por diferentes razones, dedicarnos a ser felices o al menos, buscar esos ratitos de felicidad y goce.

Desear para seguir adelante

El deseo es aquello que nos permite seguir, es el motor para continuar (lo mismo que ocurre con un coche).

Desear es lo mismo que tener esperanza, objetivos, metas, sueños o como queramos llamarlo.

Cuando una persona lucha por lo que desea, el miedo no lo limita, ningún obstáculo puede vencerlo.

Aquellos que se quedan estáticos, de pie, sin dar un nuevo paso porque tienen temor a las consecuencias o a equivocarse, son personas estancadas que no solo no avanzan, sino que no permiten que los demás lo hagan.

“El que no arriesga no gana”

No hay emoción más intensa que el haber logrado algo después de un gran esfuerzo. 

No existe alivio superior a la hora de dormir que haber trabajado lo suficiente para alcanzar ese objetivo…

No encontrarás mayor placer que decir “hice realidad mi sueño”, con sacrificio, valor y determinación.

Pues la verdad es que nadie te regala nada y si así fuera, no tendría “el mismo sabor”.



Vivir sin miedo

“Vivir sin miedo es igual a vivir (con todas las letras)”, es preciso que cambies tu actitud frente a tu día a día.

Pregúntate dónde comenzaron los sentimientos de miedo, el origen de tus temores, comprende qué es aquello que te ha llevado a situarte en la posición actual, es decir, a no vivir como corresponde.

Tal vez puede haber sido que fuiste criado en una familia muy estricta, o que has tenido una decepción muy grande en tu vida amorosa o profesional.

Una traición, una muerte, un trauma, un error grave, todo aquello nos paraliza.

Sin embargo, no es excusa suficiente como para dejar que pasen y pasen los días en el calendario sin hacer algo diferente.

Trabaja en ello, acude a una terapia si es necesario, habla con quién sea adecuado, pero lo importante, es que “no te dejes estar”.

Sumérgete en los recuerdos de tu memoria y en lo que ocurre en tu corazón, exterioriza aquello que te pasa.

Si no te animas con alguien enfrente, hazlo frente al espejo.

Quita todas las capas de ese dolor que no te permite continuar.

Nadie mejor que tú tiene las herramientas adecuadas para salir adelante.

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