sábado, 6 de mayo de 2017

Regresar Al Grupo


Aquel hombre, que regularmente asistía a las reuniones con sus amigos, sin motivo aparente, un buen dia dejó de participar. Pasaron unas semanas y una noche muy fría el líder de aquel grupo decidió visitarlo.
Encontró al hombre en casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante.
Lo invitó cordialmente a que pasara, se sentaron entonces frente aquel acogedor fuego.
Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que crepitaban en la chimenea.
Al cabo de algunos minutos el líder, sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola a un lado del brasero con unas tenazas.
Volvió entonces a sentarse.
El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado e inquieto.
Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente.
En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón.
El silencio llenaba cada espacio de la habitación.
En un momento la visita de incorpora y dirige a la chimenea, toma con las pinzas el trozo de carbon apagado colocándolo de nuevo en medio del fuego.
De inmediato, la brasa se volvió a encender, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo.
Cuando el dirigente alcanzó la puerta para irse, el anfitrión le dijo:
-Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo.
Se despidieron con prolongado abrazo.

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