viernes, 14 de abril de 2017

Siete Mujeres Se Sentaron En Círculo



 




 

Siete mujeres se sentaron en círculo.
Desde muy lejos, desde su pueblo de Monostenango,
Humberto Ak’abal les había traído unas hojas secas, recogidas al pie de un cedro.
Cada una de las mujeres quebró una hoja, suavemente, contra el oído.
Y así se abrió la memoria del árbol…
Una sintió el viento soplándole la oreja.
Otra, la fronda que suavecito se hamacaba.
Otra, un batir de alas de pájaros.
Otra dijo que en su oreja llovía.
Otra escuchó algún bichito que corría.
Otra, un eco de voces.
Y otra, un lento rumor de pasos.

 

 




 

Eduardo Galeano

 




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