martes, 26 de julio de 2016

Liberar Al David

En cierta ocasión, le preguntaron a Miguel Ángel Buonaroti cómo había logrado tal nivel de perfección al esculpir el David –para muchos la obra escultórica más perfecta que se haya visto- partiendo de un único bloque de mármol.

La respuesta fue otra de las grandes obras del artista italiano:

“David estaba dentro de ese bloque, yo tan sólo quité lo que sobraba”.
Es habitual que quienes se acerquen a una disciplina que conecte con lo interno como Tai Chi Chuan lo hagan con el noble propósito de aumentar su conocimiento, de sumar información que consideran útil y que, una vez incorporada, pueda enriquecer su visión del mundo y de sí mismo.
Solemos aprender por asociación.

Evaluamos desde nuestra óptica particular la conveniencia o el agrado que la nueva actividad nos parece despertar.

Buscamos algún punto de familiaridad que nos permita acomodarnos a un nuevo sitio de equilibrio con cierta seguridad.
Sin embargo, quienes pacientemente hayan persistido y practicado lo suficiente, pueden encontrarse con un panorama completamente distinto y descubrir que aquél que evaluaba y procuraba algo más, lejos estaba de hallar lo que buscaba, si no se reconocía como parte del problema.

Sumar, en estos casos, es equivalente a restar.
Imitando al genial artista renacentista, la práctica meditativa comienza de a poco a quitar historias, experiencias atesoradas, visiones recortadas, pequeños –y no tanto- placeres y dolores, eslabones de una cadena a la que llamamos identidad y que nos tiene atados a una limitada apreciación de la vida.
Como si sacáramos piedra tras piedra, para descubrir un manantial de agua fresca.
Como si arrojásemos los sacos de lastre llenos de arena para que el globo aerostático pueda tomar impulso y acercarse a las nubes.

Aquí, restar es equivalente a sumar.

Quitando lo innecesario.
Dejando libre, como al David, a esa voz que desde hace tiempo viene susurrando y sólo pide ser escuchada.

El Miedo A Envejecer

El miedo a envejecer nace del reconocimiento 
de que uno no está viviendo la vida que desea.
Es equivalente a la sensación de estar 
usando mal el presente.

Susan Sontag

lunes, 25 de julio de 2016

El Aprendiz No Se Equivoca


 

 

 

 

 

 

 

No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar; se equivoca el agua que por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en una charca.

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que por no morir bajo la tierra renuncia a la vida.
No se equivoca el pájaro que ensayando el primer vuelo cae al suelo, se equivoca aquel que por temor a caerse renuncia a volar por la seguridad del nido.
No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas, se equivoca aquel que por temor a equivocarse nunca acciona.
Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan, que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.
Creo que al final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente.
El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgar, en el viaje hacia tus objetivos.

sábado, 23 de julio de 2016

El Tirano Y La Canica


Por exigencias del protocolo, un rey que tiranizaba sin piedad al pueblo, tenía que salir de su fortaleza en una carroza de oro, recorrer la Avenida Central hasta el parque donde lo esperaba su ejército y rendir honores a la bandera. 
Era tanto el descontento que su régimen rapaz había sembrado, que el tirano temía ser asesinado. 
Sus secuaces tomaron todas las precauciones imaginables: 
Él fue cubierto con una malla de acero; la carroza, rodeada por lanceros montados a caballo; el camino, bordeado por espadachines para impedir que la multitud se acercara al vehículo dorado. 
En los techos y ventanas distribuyeron miles de arqueros prestos a lanzar sus flechas al menor movimiento sospechoso. 
Cerraron las vías de acceso y sólo dejaron entrar ciudadanos que habían sido celosamente registrados. 
Para rematar estas cautelas, colocaron escudos en el carruaje y un techo protector… 
¡Comenzó el desfile! 
La gente, aterrada por tantas armas, no osaba mover un dedo… 
El hijo de un guardián, sentado junto a su padre, jugaba a las canicas mientras éste vigilaba a los espectadores. 
El niño, al ver esa brillante y poderosa carroza de oro, se asustó tanto que soltó una de sus bolitas. 
Esta rodó por entre los cascos de los caballos y fue a dar justo debajo de una rueda que, al pasar sobre ella, rebotó y se salió de su eje, provocando que el carro se volcara y que el tirano pereciera, aplastado bajo el peso del oro, de los escudos y del techo protector.


Muchos poderosos han caído por descuidar un detalle. A veces los gobiernos, preocupados por solucionar grandes y urgentes crisis, desdeñan prestar atención a cosas que consideran mínimas; pero estos pequeños problemas sin solución van sembrando un descontento que, al menor abono por parte de los enemigos del régimen, germina por convertirse en una revuelta… También, en el trabajo espiritual, grandes “tomas de conciencia” poco significan si no se han eliminado vicios del carácter y hábitos que son el detalle que echará abajo el progreso.
Alejandro Jodorowsky