jueves, 12 de septiembre de 2013

Si aprendiéramos a escuchar...

En una ciudad a la que se llamaba, precisamente, la ciudad de los locos, había ido a parar un derviche,
que solía salir a caminar por las montañas. 
Un día de esos vio a una mujer que llevaba a la espalda una pesada puerta.
-¿Por qué vas tan cargada? - preguntó.
-Porque esta mañana, al salir a trabajar, mi marido me ha dicho: "Hay objetos de valor en casa: Que nadie pase por esta puerta". 
Y por eso, al salir, me he llevado la puerta conmigo. Para que nadie pueda pasar por ella.
-¿Quieres -le propuso el derviche- que te diga una cosa para que no tengas que cargar con esa puerta?
-No -contestó ella-. Lo único que podría ayudarme es saber cómo hacer esta puerta menos pesada.
-Eso no puedo decírtelo -contestó el derviche. 
Y se separaron.


De la enseñanza se puede hacer un buen o un mal uso. 
Todo depende de varios factores... 

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