lunes, 21 de noviembre de 2022

El Es Sólo Un Perro

No puedo llevarlo a la playa a pasear porque te molesta y estorba las vacaciones...

No tengo derecho a alquilar casa si tengo perro, ni puedo llevarlo en transporte público.

Sin embargo, puedo llevarlo a los escombros para encontrarte después de un terremoto, en el bosque después de que te perdiste en las montañas y no tenías mapa ni gps; bajo la nieve porque tomaste un desvío prohibido salir de la pista; en el agua porque a pesar de la bandera roja ¡Has entrado en el mar y tu vida está en peligro!

Y finalmente...

El es sólo un perro, pero él o ella te encontrarán.

¡¡¡Y te salvarán!!!

Dedicado a todos los que NO aman a los ¡perros!

Créditos al autor

domingo, 20 de noviembre de 2022

Un Guerrero No Pasa Sus Días

Un guerrero de la luz siempre hace algo fuera de lo común.

Puede bailar en la calle mientras se dirige al trabajo, mirar los ojos de un desconocido y hablar de amor a primera vista, defender una idea que puede parecer ridícula.

Los guerreros de la luz se permiten tales días.

No tiene miedo de llorar antiguas penas, ni de alegrarse con nuevos descubrimientos. Cuando siente que llegó el momento, lo abandona todo y parte hacia su aventura tan soñada.

Cuando entiende que está en el límite de su resistencia, sale del combate, sin culparse por haber hecho alguna locura inesperada.

Un guerrero no pasa sus días intentando representar el papel que los otros escogieron para él.

 Paulo Coelho


 

viernes, 18 de noviembre de 2022

El Amigo Leal

 

Un insurrecto había sido condenado a morir en la horca.

El hombre, cuya madre vivía en una lejana localidad, pidió al rey permiso para ir a verla.

El monarca aceptó con una condición: que un rehén ocupase su lugar mientras permanecía ausente y que, en el supuesto de que no regresase, fuera ejecutado en su lugar.

El insurrecto recurrió a su mejor amigo y le pidió que ocupase su puesto.

El rey dio un plazo de siete días para que el rehén fuera ejecutado si en ese tiempo no regresaba el condenado.

Pasaron los días y, al llegar el sexto, se anunció la ejecución del prisionero para la mañana siguiente.

El rey preguntó por su estado de ánimo a los carceleros y estos respondieron:

-¡Oh, majestad! Está muy tranquilo. Ni por un momento ha dudado de que su amigo volverá. -¡Pobre infeliz!, exclamó el monarca.

Llegó la hora de la ejecución y el rehén estaba relajado y sonriente, incluso cuando el verdugo le colocó la cuerda en el cuello.

Justo cuando el rey iba a dar la orden de ejecución apareció el insurrecto a lomos de su caballo.

El rey, emocionado y en recompensa del cumplimiento de aquella promesa, concedió la libertad a los dos hombres.

 Y es que, cuando hay confianza y lealtad, uno no tiene nada que temer.

 

Las promesas les pueden gustar a los amigos, pero no cumplirlas los vuelve en enemigos.

Por eso, no prometas lo que no puedes cumplir; mas si cumples, ¡cumple más de lo que prometiste!

 

Fuente: Revista Pronto

 

jueves, 17 de noviembre de 2022

¿Y Si Mañana Es Demasiado Tarde?

¿Y si mañana es demasiado tarde?

Si es tarde para pisar descalzo en la hierba.

Contemplar la puesta del sol.

Tomar un baño de mar.

Comer con las manos sin que importe quien te está mirando.

Usar el mejor perfume.

Tomar café con un amigo.

Pedir perdón.

Decir varios "te amo".

Mañana puede ser tarde.

Ojalá que podamos hacer lo que tenemos ganas en el día de hoy, mañana y después.

Pero si el mañana no viene, tengo el hoy.

¡Todo mío!

Entonces, con permiso, lo voy a vivir.

Anónimo. 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Por Que Son Negros

Me gusta el subte porque es como el cumpleaños de quince de una prima
lejana al que todos se ven obligados a ir aunque nadie tenga ganas.

En él converge la mezcla más exótica de seres humanos, una suerte de feria llena de colores y ruido y voces estridentes y alguna que otra imagen triste.

Los pibes se metieron al vagón a los gritos.

Eran tres y ninguno tenía más de ocho años.

Eran flaquitos y maleducados sin maldad, medio pillos pero compañeros.

Uno solo tenía zapatillas, el más chiquito.

Y cuando digo chiquito no hablo de la cantidad de años sino de la cantidad de costillas que le conté sobre la piel desnuda.

El más chiquito tenía las zapatillas y también tenía las tarjetitas.

Las fue repartiendo mientras hablaba a los gritos y el otro le respondía a los gritos y un tercero le gritaba a la gente que les tiraran una moneda, que Dios los bendiga.

Una señora se tapó los oídos.

Recién cuando pasaron en retirada escuché hablar al pibe que tenía sentado enfrente.

Él también habrá tenido unos ocho años.

-Mamá, ¿por qué gritan los nenes?-, preguntó.

-Porque son negros-, dijo la madre.

 Pensé que había escuchado mal y presté atención.

-Porque son negros. Y cuando sean grandes, van a ser ladrones. Vos tenés que tener mucho cuidado con esos chicos.

 

Tenías la oportunidad de sembrar una semilla de amor y preferiste perpetuar el odio. 

Elegiste enseñar a tener miedo.

Podría haberte perdonado la falsa misericordia de quien observa y murmura pobrecitos pero masticaste tanta bronca que ya no sabes hacer ni eso.

Ay, nene, ojalá alguien te explique que tu vieja ese día estaba enojada y que los pibes de la calle no se juntan para jugar, sino porque tienen miedo.

Los pibes de la calle no gritan porque son negros, gritan porque son invisibles.

 

Juan Solá