Cuando
veas a una persona enfurecida ten siempre en mente algo, lo único que quiere es
amor.
Por
increíble que parezca, cuando alguien actúa con ira y perjuicio, no es más que
la evidencia del amor que busca.
El
alma humana tiende al amor.
Así
como las plantas giran hacia donde se encuentra un hilo de luz, nuestro ser
verdadero quiere expresarse en amor.
Si
hay necesidad de dañar, de vengarse, de manipular, es porque existe un hueco
tremendo de amor.
Debemos
aprender a ver con ojos más compasivos.
El
mensaje no es permitir la agresión, pero sí entenderla para no seguir el mismo
ciclo una y otra vez, es decir, ir a la verdadera raíz para ponerle una
solución.
A
veces el silencio es la mejor respuesta si es que no tenemos un mensaje
pacificador.
Tomar
distancia y ver las cosas con más objetividad y desprendernos de lo personal.
Como
dice el doctor Miguel Ruiz: nada es personal, sólo se trata de la película que
proyectamos sobre aquello que nos apartó del amor, y que a veces representa
tanta distancia que parece imposible establecer una conexión entre éste y lo
que ocurre.
Sea
lo que sea a lo que te enfrentes, mira hacia el amor, elígelo conscientemente.
Aunque
al principio no lo creas de verdad, intenta imitar a alguien que responde con
amor.
Recuerda
a alguno de tus mentores de los que recibías un acto de bondad, de comprensión
y de compasión cuando actuabas incorrectamente.
Inspírate
en ellos y en las figuras de la humanidad que con sencillez y contundencia han
demostrado que el amor es la fuerza más poderosa.
La
violencia, las guerras y lo que atenta contra la vida son grandes espejos de la
agresión que decidimos mantener dentro de cada uno y a nuestro alrededor.
Transforma
tu agresión en creatividad: canta, pinta, baila, toca un instrumento, escribe,
diseña un proyecto, toda la fuerza con la que dices odiar puede ser
transformada, en una obra maestra de la que te sorprenderás.
Alienta
al artista que llevas dentro y deja descansar el que está harto del dolor, del
ciclo de violencia, de la vida como una carga.
Aprende
a vivir en paz; no reacciones al primer impulso, porque esto es una clave en la
evolución.
Ayuda
al todo siendo parte de la solución.
Atrévete
a transformarte, porque así te convertirás en un gran transformador para tu
entorno.
Recuerda
siempre que somos células de un mismo cuerpo.
Evita
en lo posible unirte al grupo de las células enfermas, porque de esta manera
dejarás de recibir más de lo mismo que ya no quieres.
La
fuerza de la vida actúa a través de la conciencia, y si pones tu intento al
menos en quererlo, ella hará su trabajo impecable.
No
nacimos agresivos ni enojados.
Recuerda
tu naturaleza, busca purificarte con los actos de bondad, porque éstos te
conectarán con tu verdadero ser.
Respeta
la vida, ama y encuentra el amor en todas las cosas.
Agradece
Todo
Tomado de la red