martes, 7 de marzo de 2017

Los Guerreros


Los guerreros no son lo que se piensa que son los guerreros.

El guerrero no es alguien que lucha, porque nadie tiene derecho 

a tomar otra vida.

El guerrero, para nosotros, 
es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.

Su tarea es cuidar a los ancianos, a los indefensos, a los que no pueden mantenerse a sí mismos, y sobre todo a los niños, el futuro de la humanidad.

Toro Sentado

 

El Guerrero Samurai






Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes.
A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí.
Era famoso por utilizar la técnica de la provocación.
Esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante.
El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha.
Con la reputación del samurai, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama.
Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío.
Todos juntos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro.
Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.
Durante horas hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible.
Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.
Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
-¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?
El maestro les preguntó:
-Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el obsequio?
-A quien intentó entregarlo, respondió uno de los alumnos.
-Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos.
Dijo el maestro.
-Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.

lunes, 6 de marzo de 2017

Cambios

Un hombre muy sabio decía:

'La gente notará los cambios 
en nuestra actitud hacia ellos, 
pero nunca notarán el comportamiento 
suyo que nos hizo cambiar'.
 

viernes, 3 de marzo de 2017

La Leyenda De Deirdre




Deirdre era hija del bardo Fedlimid Mac Daill.
Cuando aún estaba en el vientre de su madre, durante un festín en la corte del rey Conchobar Mac Nessa del Ulster, se escuchó un grito desgarrador que hizo a los caballeros pelear entre sí: provenía de la propia Deirdre.
El gran druida Cathbad puso su mano sobre la barriga de Elva y comprobó que el bebé no era un bebé corriente y profetizó que sería una muchacha de una belleza perturbadora, de largas trenzas rojizas enroscadas e hipnóticos ojos verde-grisáceos, pero que su belleza estaba maldita: reyes y señores irían a la guerra por ella y los tres mejores guerreros de Ulster serían exiliados por su culpa.
Cuando Deirdre nació, Cathbad reiteró este vaticinio, por lo que todos los señores quisieron obligar a Fedlimid a matar a su hija, pero Conchobar, extasiado ante la futura belleza de la niña, decidió que su propia nodriza, Leabharcham, criaría a Deirdre en solitario y, posteriormente, Conchobar se casaría con ella cuando tuviera edad suficiente.
Pasaron los años, y Deirdre, convertida en una hermosa joven, ya casi estaba lista para ser la esposa de Conchobar.
Sin embargo, un día de invierno, Deirdre vio a un cuervo bebiendo de un charco de sangre derramada sobre la nieve, y preguntó a Leabharcham si todos los maridos eran viejos arrugados como Conchobar o si acaso existía alguno que tuviese los cabellos negros como el plumaje de los cuervos, la piel blanca como la nieve y los labios rojos como la sangre.
La anciana nodriza, olvidando el vaticinio, le habló del hijo menor de Uisnech, Naoise, un joven que reunía todos aquellos requisitos y que cazaba y cantaba en la corte de Conchobar.
Deirdre decidió inmediatamente conocer a Naoise, por lo que preparó una cita con la ayuda de Leabharcham.
Los dos jóvenes se enamoraron de inmediato, pero él sabía que su amada era la prometida del rey, por lo que no se atrevía a estar con ella.
No obstante, Deirdre lo obligó a fugarse con ella, acompañados por Ardan y Ainle, los valientes hermanos de Naoise.
Durante un tiempo vivieron todos felizmente, pero Conchobar, enfurecido y humillado, comenzó a perseguirlos.
Deidre y los tres hermanos huyeron al Reino de Alba, que era como llamaban los irlandeses a Escocia, pero no encontraron cobijo, porque cada rey al que pedían hospitalidad intentaba matar a Naoise y a Ardan y Ainle para quedarse con Deirdre.
Así se cumplió la profecía que vaticinaba que todos los reyes pelearían entre sí por ella.
Finalmente acabaron en una remota isla, pero Conchobar dio con ellos y planeó una trampa.
Envió a Fergus Mac Róich para que les diera un salvoconducto de vuelta a casa, y los tres hermanos aceptaron pese a la oposición de Deirdre, que había predicho en sueños que el salvoconducto era falso.
En el camino de regreso al fuerte de Emain Macha, Fergus se vio obligado, a causa de un geis o tabú personal, a aceptar cualquier oferta de hospitalidad y envió a los fugitivos con su propio hijo como protección.
Enterado de su llegada, Conchobar envió a Leabharcham a espiar a Deirdre, a fin de saber si había perdido su belleza tras tantos años de viaje.
La anciana, sospechando de Conchobar y queriendo proteger a Deirdre, mintió afirmando que la joven había perdido su hermosura.
No obstante, Conchobar envió a otro espía, Gelbann, quien, descubierto por Naoise, se quedó tuerto cuando éste le arrojó una pieza de ajedrez hecha de oro, pero logró comunicarle a Conchobar que Deirdre seguía siendo tan perturbadoramente bella como siempre.
Al día siguiente, Naoise y sus hermanos, con la ayuda de algunos Caballeros de la Rama Roja, pelearon contra Conchobar a las afueras de Emain Macha, pero cuando el combate ya empezaba a decidirse, Conchobar evocó su juramento de lealtad hacia él y se llevó a Deirdre; entonces Éoga Mac Durthacht arrojó su lanza y mató a Naoise; Ardan y Ainle fueron asesinados poco después.
El noble Fergus llegó junto a sus hombres al poco tiempo y, cuando descubrió que había sido portador de un salvoconducto falso, partió al exilio a Connacht para luchar más tarde contra Ulster junto a Ailill y Medb en el Táin Bó Cuailnge (o "Robo del toro de Cuailnge").
Tras la muerte de Naoise, Conchobar por fin tomó a Deirdre por esposa.
Sin embargo, tras un año de matrimonio, se sentía frustrado porque ella seguía mostrándose fría con él.
Por este motivo, Conchobar le preguntó a Deirdre cuál era la persona que ella más odiaba, aparte de él mismo.
Cuando ella contestó "Éogan Mac Durthacht", el asesino de Naoise, él anunció que la entregaría a Éogan.
De camino a la corte de Éogan, Conchobar se burló de Deirdre, diciendo que parecía una oveja entre dos carneros y ella se suicidó arrojándose del carro y golpeándose la cabeza con una roca; en otras versiones ulteriores de la misma historia, muere de pena.
Cuenta la leyenda que el rey ordenó que Deirdre fuera enterrada en las colinas donde había crecido, pero un grupo de personas robó su cadáver una noche para darle nueva sepultura junto a la tumba de Naoise. Cada tumba fue marcada por una estaca de tejo.
Dos años después, de cada estaca había crecido un árbol.
Aunque sus troncos estaban separados por seis pies de distancia, los tejos continuaron creciendo y sus ramas terminaron por entrelazarse, dando la impresión de que se trataba de un solo árbol.
Aunque las piedras que marcaban las tumbas se convirtieron en polvo, los tejos continúan vivos.

Leyenda irlandesa

jueves, 2 de marzo de 2017

El Trabajo Docente En El Aula



Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera
a treinta personas o más en su oficina a la vez,
todas con diferentes necesidades
y algunas que no quieren estar allí
y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda,
tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses,
entonces podrían tener una idea de lo que es
EL TRABAJO DEL DOCENTE EN EL AULA.


Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera a treinta personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es
 EL TRABAJO DEL DOCENTE EN EL AULA.
 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Maleza De La Mente


Uno debe sentirse agradecido por esa maleza de la mente, porque finalmente contribuye a fortalecer la práctica.
Cuando el despertador suena por la mañana temprano y uno se levanta, es posible que no se sienta muy contento. 

No es atractivo ir a sentarse, y aún después de llegar al zendo y de empezar el zazén uno tiene que cobrar ánimos para tomar la buena 'postura. 
Esto no es más que el efecto de las olas de la mente. 
En el zazén puro no debe haber olas en la mente.
Mientras se está sentado estas olas irán disminuyendo y el esfuerzo se convertirá en un sentimiento sutil.
Suele decirse: 

"Al arrancar la mala hierba le damos alimento a la planta". 
La arrancamos y la enterramos junto a la planta para alimentarla, por lo tanto, aunque se tenga cierta dificultad en la práctica, aunque se sientan algunas olas mientras se está sentado, esas mismas olas representan una ayuda. 
De modo que no hay razón de preocuparse por la mente.
Más bien, uno debe sentirse agradecido por estas malas hierbas que finalmente contribuyen a fortalecer la práctica. 

Cuando se adquiere cierta experiencia acerca de las formas en que esa maleza acaba por convertirse en alimento mental, la práctica progresará notablemente. Se notará el progreso. 
Se sentirá cómo se convierte en autoalimentación. 
Desde ya, no es muy difícil dar algún significado filosófico o psicológico a nuestra práctica, pero eso no basta.
Verdaderamente, hay que experimentar la manera en que la maleza se convierte en alimento.


Mente zen, mente de principiante
Shunryu Suzuki Roshi