martes, 23 de febrero de 2016

La Historia Personal




Te ocupas demasiado de ti mismo, lo que te produce una tremenda fatiga.
Te concedes demasiada importancia y eso te da un pretexto para molestarte con todo.
Siempre te sientes obligado a explicar tus actos, como si fueras el único hombre que se equivoca en la tierra.
Mientras te sientas lo más importante del mundo, no podrás apreciar en verdad el mundo que te rodea.
Sentirse importante lo vuelve a uno pesado, rudo y vanidoso; para ser un hombre de conocimiento se necesita ser liviano y fluido.
Solo tenemos una alternativa: o lo tomamos todo por cierto, o no.
Si hacemos lo primero terminamos muertos de aburrimiento con nosotros mismos y con el mundo.
Si hacemos lo segundo y borramos nuestra historia personal, creamos una niebla a nuestro alrededor, y un estado muy emocionante y misterioso.
Cuando nada es cierto nos mantenemos alertas, de puntillas todo el tiempo.
Debes borrar la historia personal armoniosamente, poco a poco.
La historia personal nace cuando hay alguien más que sabe de donde eres, qué eres, qué haces.
Si no tienes historia personal, no necesitas dar explicaciones porque nadie se enoja o se desilusiona con tus actos; sobre todo, nadie te atrapa con sus pensamientos.
Un guerrero usa su mundo lo menos posible y con ternura.
Tiene trato íntimo con su mundo, y sin embargo es inaccesible porque no lo exprime ni lo deforma.
Lo toca levemente, se queda cuanto necesita y luego se aleja raudo, sin dejar señal alguna.






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